¿Quién es Desire?
Wow… ¡qué desafío describir algo que muta de forma permanente!
Hoy me defino como una mujer que camina conectada con la vida, con mi corazón; una mujer que no se detiene ante el miedo, sino que lo toma como impulso, como aliento que me invita a crecer, a romper, a saltar una y otra vez para comprobar que LA VIDA ES MUCHO MÁS DE LO QUE NOS CONTARON. Creo en entregarme con alma y cuerpo a esa voz interna que amo, adoro y que me esfuerzo cada día por nutrir, afinar, despertar y profundizar. Esa conexión sostiene mi vida y ME INSPIRA A BORRAR MI HISTORIA HEREDADA, para escribir, dirigir y actuar mi propia vida en su máxima expresión.
Me siento feliz de habitar mi cuerpo, mi mente y mi espíritu, a los que me entrego con devoción cada día para cultivarlos.
Soy la mayor de cuatro hermanos.
Hasta mis 18 años me consideré “muerta en vida”: la vergüenza extrema se apoderaba de mis días, con un mal humor constante y una tristeza que me impedía disfrutar de vivir. Así se sintió habitarme durante todos esos años.
Hasta que… un sábado a la noche, haciendo zapping, me encontré con una entrevista. Era nada menos que a Brian Weiss, hablando de su libro “Muchas vidas, muchos maestros” y del tema de las vidas pasadas.
Nací en una familia tradicional, católica y poco practicante, donde jamás se hablaba de espiritualidad. Pero ESE DÍA, MI VIDA CAMBIÓ PARA SIEMPRE.
Mi alma, apagada, que nada de la vida tradicional la llenaba: salir, tomar o estudiar para seguir en la rueda, recordó algo al escuchar esas palabras. Y entonces despertó en mí una sed implacable de más. Comencé a buscar sin descanso, y al mismo tiempo llegaron a mí los libros de desarrollo personal. Fue allí cuando me decreté: la vergüenza y el mal humor no se adueñarán más de mi vida. Y así comencé a cambiar. Algo que nunca me habían dicho: que sí podemos cambiar, que sí podemos escribir una nueva historia, que sí podemos ser quienes queramos ser y no quienes nos enjaulan a ser.
Soy Aries, ascendente en Aries. No sé cómo pasó, pero en cuestión de meses dejé mi vida armada de entonces, el trabajo en la empresa de mi papá, mis estudios de diseño de modas, mi relación de pareja, y me mudé a Capilla del Monte.
Allí encontré un hogar. Ya no me sentía rara con mis preguntas, ni con mis búsquedas. Había personas que pensaban “fuera de la caja” y que elegían vivir desde otro lugar.
Me formé en Huerta Orgánica, casi sin saber por qué, porque nunca me habían atraído las plantas. Pero descubrí algo maravilloso: aprender a través de la observación. Mis huertas, mis invernaderos y mis semillas (llegué a coleccionar más de 20 variedades de tomates) se convirtieron en mis maestras. La pasión me llevaba a investigar, probar, crear, compartir. Hasta convertirme en referente y dar capacitaciones.
De la huerta llegué a la alimentación consciente. Experimenté con fermentos, deshidratados, conservas… y así mi vida se volcó a la nutrición y a nuevas formas de habitar el cuerpo. Fui vegetariana, vegana, higienista, sin TACC, rawfood… siempre investigando, profundizando, aprendiendo.
Soy autodidacta, inquieta, apasionada. Me cuestiono todo. Me permito cambiar. Amo cambiar. Amo crecer. Amo sentirme libre. Amo sentir.
Y desde ahí me dejo guiar.
Tras casi una década de búsqueda en la alimentación, un invierno enfermé fuerte. Y esa crisis me mostró mis propios límites: mi cuerpo hablaba, pero mi orgullo y mis etiquetas me ataban. Decidí romperlas. Volví a comer sin restricciones y descubrí que la libertad me devolvía vitalidad, alegría y salud. Fue un gran clic: VIVIR DESDE EL DESEO, NO DESDE LA PROHIBICIÓN.
Ahí nació mi deseo de enseñar lo que iba aprendiendo. Abrí asesorías de cambio de hábitos, al principio con mucho miedo, pero con entusiasmo. Mes a mes crecían los grupos, y con ellos yo también aprendía. Observando, creando soluciones, garantizando resultados. Fue entonces cuando apareció el Batch Cooking como herramienta para sostener la constancia. Así nacieron mis recetas “reversionadas”: chocotortas, cheesecakes, pizzas, yogures… todo adaptado al método. Descubrí que podía inventar recetas sin haber estudiado cocina.
Por siete años viví entre huertas, asesorías, recetas, Capilla del Monte. Y entonces llegó un nuevo llamado.
Aunque tenía una vida hermosa, con mi casa, mi huerta, mi perrita y mi gente, sentí otra vez la necesidad de soltar. Me abrí a lo desconocido. Vendí todo y me lancé a un viaje de un año: con pasaje de ida a México y de regreso desde España.
El viaje fue mi maestría. Me reconcilié con lo incierto, reforcé mi vínculo con el Universo, aprendí a escucharlo en lo cotidiano. Integré mis hábitos en culturas distintas, ante desafíos nuevos. Y descubrí que cada límite roto me hacía más libre, más entera.
Volví en 2023 con lo que fui a buscar: claridad, confianza y dirección.
Ya no soy la misma. Hoy sé escuchar esa voz interna.
Y ahora deseo compartir, contagiar e invitar a quienes sienten, en lo profundo de su ser, que hay algo más. Que existe un cuerpo mejor esperándolos, una paz más profunda, otra forma de caminar la vida. Una vida sin escasez, sin miedo, sin sacrificio forzado. Una vida guiada por el deseo, aún con miedo.
